Durante esta fase se designará un equipo líder encargado, por una parte, de aprender aquello que es posible lograr con la cultura de excelencia en gestión, y por otra, de evaluar la organización y determinar en qué situación se encuentra, destacando las áreas fuertes y las de mejora. La distancia entre la realidad de la situación actual y la visión de lo que la organización podría ser, es lo que moverá al equipo líder hacia una decisión de activar y acelerar el cambio.El compromiso con la implantación llegará normalmente de la creencia individual y colectiva en que una gestión excelente presenta valor y beneficios tanto para la organización como para las personas que la integran.La primera demostración del compromiso de la organización, consistirá en una acción clara e inequívoca, por parte de los altos directivos, que pruebe su apuesta por la gestión excelente. Todas las acciones de la organización se apoyarán en lo que los altos directivos digan y hagan para demostrar su compromiso.