El reto más relevante en esta fase es lograr implicar a la organización, objetivo que se verá favorecido por la capacidad de persuasión y motivación del Impulsor de gestión excelente.A lo largo de esta fase, tendréis que tomar decisiones acerca de la rapidez en cada una de las tareas: - Si se acortan los plazos de realización, la amplitud y profundidad del aprendizaje así como la evaluación serán superficiales, y las decisiones se habrán tomado prematuramente - Si se conceden márgenes muy amplios, el interés y la atención dedicadas se podrían ir desvaneciendo y se corre el riesgo de perder la adhesión de algunos directivos claveEs un primer paso en el aprendizaje de una materia compleja y que exige, por tanto, un compromiso de formación y mejora permanentes, y que se potencia cuando el equipo lider es capaz de compartir hallazgos, inquietudes y dudas.Otro reto a afrontar es la resistencia a tomar una decisión de compromiso con la gestión excelente por parte de las organizaciones, manifestada de muchas formas: - Sugerencias acerca de que "la gestión excelente no funciona, cuesta mucho dinero, o que pasa largo tiempo antes de ver resultados" - "Demanda mucho apoyo o eso ya lo venimos haciendo" - "Demanda de datos concretos que demuestren los beneficios para la organización" - Etc.Para vencer estas resistencias es fundamental el papel de las figuras del Impulsor y del Activista/Catalizador, que deben tener como objetivo el lograr y sostener un compromiso con el proceso, aunque sea finalmente el Consejo de Excelencia quien asuma la titularidad del proceso de implantación.