En esta fase, el Consejo de Excelencia debe traspasar al resto de la organización, la responsabilidad de establecer los planes pertinentes para seguir avanzando en la gestión excelente. La dificultad a vencer por el Consejo de Excelencia será la de encontrar un equilibrio en la forma de traspasar esta responsabilidad. Un control y supervisión durante el traspaso puede resultar tan perjudicial para la organización como la inexistencia del mismo. Este reto es igualmente válido para todos los equipos y miembros de la infraestructura de implantación.El Consejo de Excelencia debería asegurar que la gestión excelente se sostiene en el día a día y la implantación tiene suficiente solidez como para que prosiga. Para ello debería: - Realizar un esfuerzo especial de reconocimiento de los progresos alcanzados - Marcar hitos - Desarrollar rituales que mantengan la energía y el compromiso, y a la organización enganchada con el cambio y mejora permanente - Compartir hallazgos, y lo que hayáis aprendido, con otras organizaciones - Llevar a cabo actividades de BenchmarkingTodo ello os permitirá evitar la relajación, el conformismo y la autocomplacencia propios cuando se alcanzan altas cotas de desempeño en su gestión.